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La dicha de despedirse…

¿Será dicha el despedirnos? Probablemente sea dependiendo de nuestra visión personal en torno al partir… ¿Hay sufrimiento? Siempre que hay perdida hay dolor. Pero es posible sentir “dicha” cuando al mismo tiempo perdemos.

Los emojis son sintesis de la experiencia emocional del hombre… Pero muchas veces, como en la despedida, no logran emocionalmente a simbolizar experiencias complejas

Actualmente se fortaleza esta tendencia de polarizar las emociones y cristalizarlas en algo muy simple como un emoji. Lo cierto es que aunque un emoji nos simplifique el acceso a lo que expresamos, por momentos lo que experimentamos en la vida es mucho más complejo de lo que podemos simbolizar… y más en un sólo icono.

Es posible sufrir y gozar como parte de una misma experiencia emocional. Claramente lo es… Es posible que al morir alguien con agonía, gocemos ante el cese de sufrimiento mientras que nos duela la ausencia de la persona. Podríamos objetar que, al analogar la despedida con la muerte, podríamos preguntarnos ¿Qué hay de la muerte intempestiva, no deseable y sorpresiva? Pues la despedida en esto no se parece a la muerte… porque en la despedida esta la voluntad. De otra manera lo único que podemos experimentar es abandono o huida… Empero, ¿no deberíamos despedirnos de nuestros difuntos? Sería lo ideal…

La experiencia compleja de la despedida involucra la voluntad.

Nuestra actitud frente a la muerte muchas veces es pasiva y representa una amenaza lo suficientemente clara como para huir de ella. Esto es justificable, pues la amenaza es real… sin embargo la reacción de huida es poco efectiva porque la muerte no deja de amenazar por más que huyamos de ella. Una reacción activa frente a la muerte podría ser despedirse… es decir tomar todo lo que la experiencia nos ha regalado y dejar atrás lo que no nos haga crecer.

La huida o el abandono se presentan muchas veces como antagónicos de la despedida.

En la huida o el abandono, muchas veces actuamos lo que no nos enriquecía y sofocamos lo que nos regalaron. Despedirse es gozar, porque podemos retomar la belleza de los momentos y actualizarlos en nuestra vida. Ciertamente en algunos casos no deja de doler… pero es posible disfrutar lo que nos fue otorgado.

Una posible pregunta es: ¿Y qué si no

La despedida de una situación difícil puede ser una realidad liberadora, pero no por ello es importante sanarla…

hemos disfrutado la experiencia? (Un noviazgo fallido, una relación tortuosa, una tarea difícil o un trabajo sin crecimiento) La despedida parecería más gozosa, pero si no aprendemos a perdonar y sobre todo a tomar lo bueno es poco probable que podamos despedirnos. Los resentimientos al no ser trabajados, se vuelven un fantasma para el futuro. Si no podemos separar y tener en claro lo bueno de lo malo en una relación, es probable que esa relación se repita en otro momento. Y en el “no dejar ir” no hay una despedida real.

Por ello, es que las despedidas se gozan…

Ahora en el CIEP nos despedimos de las experiencias de los Cursos de Verano, pero nos quedan las próximas experiencias formativas en el semestre. Dejo algunas sugerencias a nuestros lectores. A quienes se despiden de nosotros este Verano, los exhortamos a tomar las riquezas de sus cursos y seguir gozando de ellas en el futuro. ¡Hasta pronto!

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