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4° Reflexión académica del CIEP

Junta del 13 de junio del 2015

Por cuarta vez y ultima en el semestre el equipo académico del CIEP se reunió para compartir en un ambiente de aprendizaje una película verdaderamente significativa.

El 13 de junio generamos la siguiente reflexión a partir de la película “Martes con Morris” una producción de HBO. A continuación los hacemos participes del avance de la película y  de la reflexión en dicha reunión.

 

Los dilemas existenciales un principio para el trabajo personal

Los dilemas existenciales o el tema específicamente de la muerte son temas que al público en general y a los jóvenes les cuesta trabajo dialogar. Podemos ver que cuando se dan cursos de la “soledad” u otras dilemas existenciales siempre hay poca presencia pues son temas difíciles. Es dificultad inclusive darlos. Sin embargo es una necesidad clara abordar dichos temas.

Por ejemplo, cuando los jóvenes experimentan la muerte de algún cercano en edad, la experiencia los marca muy fuerte porque es poco común y genera una conciencia frente a la muerte de manera distinta. Los enfrenta de golpe a una realidad existencial.

Hablar de la muerte es una necesidad y una urgencia...
Hablar de la muerte es una necesidad y una urgencia…

Que importante es tocar de los temas existenciales que afectan a todos, especialmente con los jóvenes que muchas veces no los ven con proximidad. Estos temas son muy difíciles, pero son lo que nos hacen profundamente humanos. Darse el tiempo para contactar es muy importante, ya sea con uno mismo y como con las cosas que nos definen.

La propia historia es en sí mismo un trabajo y dilema existencial. En una historia trágica y de persecución, son los encuentros en la misma historia los que posibilitan una configuración de la persona para que surja lo mejor. Es posible construir de aquellos encuentros en la historia la capacidad de amar y vincularnos significativamente.

La configuración de la propia persona depende también de la propia libertad que decide frente a los dilemas del día a día. Las experiencias de vida pueden dar pie para que optemos por victimizarnos, volvernos víctimas o en última instancia trascender con resiliencia tomando aprendizajes en la vida diaria. Podemos entonces pensar: “Esto que me sucede a mí, no se lo haré a otro”.

La configuración de la propia persona depende también de la propia libertad...
La configuración de la propia persona depende también de la propia libertad…

Es posible decir que infancia no es destino. Es posible generar encuentros que trasciendan nuestra historia y restaurar la personal o la de otros. Es posible romper con una historia trágica. Aunque venga con una fuerza de generaciones atrás.

Paradójicamente, cuando vivimos; en la sencillez, en el gozo de los detalles, el aquí y ahora damos posibilidad a la plenitud y al encuentro. Se vuelve tentación creer que crecer es ocuparse de cosas que creemos “más importantes”. Crecer es encontrar la propia esencia de la vida. Vivir como piensas tu día perfecto. Es llenarse de los detalles que parecen pequeños. Cuando vives en el “aquí y ahora” es posible generar una vida donde disfrutas los pequeños detalles y la vida misma.

El silencio es un espacio de encuentro con eso que es esencial. La sociedad actual no permite valorar el silencio, como un encuentro con uno mismo. Mucho menos comunicarnos a través del silencio.

¿Qué es lo que nos pasa con el silencio? Nos angustiamos cuando estamos acostumbrados a llenar con palabras el silencio. Nos encontramos ante la pedagogía de la angustia que nos hace buscar respuestas. El silencio nos angustia y nos genera cuestionamiento. Esta angustia nos hace acostumbramos a llenar el silencio con el ruido. Como en una sesión psicoanalítica, con el silencio la persona tiene que conectarse con aquello que le está pasando.

El silencio es un espacio de encuentro con eso que es esencial.
El silencio es un espacio de encuentro con eso que es esencial.

Tocar lo profundo también es gozar, es disfrutar. En medio de la verdad, que a veces es dolorosa, se da el encuentro profundo que trae una forma de disfrutar diferente. En el contacto con uno mismo, podemos encontrar la ternura que va más allá de estereotipos de género.  La ternura permite que el otro se flexibilice y se libere, especialmente de la paja racional. Un afecto que se desenvuelve con toda su potencialidad. Es posible sanar la propia capacidad afectiva a partir de experimentar la ternura del otro.  Nos permitimos llorar, independientemente del género.

El afecto, por ejemplo, en lo religioso es un tema álgido y polémico en vida religiosa masculina. Pero al permitirnos experimentar la ternura podemos aprender a comunicar y hacer factible la ternura independientemente de nuestra vocación personal.

La experiencia del afecto nos hace tocar la propia sensibilidad y emocionalidad. La cercanía incluso posibilita la reflexión profunda desde una dinámica más tolerante y enriquecedora.

En el proceso de encontrarse es muy importante amarse a sí mismo y los otros. Porque los otros son parte de mí. En el contacto profundo con uno mismo y con otros está la posibilidad de celebrar y ver con humor la misma muerte. Nos da la capacidad de despedirnos.

La falsa “grandeza” como distractor de lo esencial

Socialmente tenemos diferentes percepciones ideológicas de la adultez que al final destruyen la propia identidad. Identidad que en su libre expresión se vive la verdadera adultez.

En la vida, muchas veces se deja lo lúdico que nos humaniza, por la ya ideologizada percepción de logro y triunfo. No es posible jugar, porque es visto como cosa de “niños”.

Hoy inclusive se ha puesto por encima de todo el ser “el primero”, el ser ganador, etc. ¿Qué hay de malo con ser el segundo?  Ser el primero es al final del día es un premio inmaterial muy frágil. El “se tu mismo” sirve mejor, pues no es frente a alguien sino a la propia autenticidad que verdaderamente nos distingue.

Se ha puesto por encima de todo la necesidad falsa de ser “el primero”, el ser ganador, etc
Se ha puesto por encima de todo la necesidad falsa de ser “el primero”, el ser ganador, etc

La percepción del “primero” no es sólo territorio de lo pedagógico o de lo laboral. En lo religioso, el primer lugar o la excelencia, llega a ser un mecanismo de exclusión o condenación frente a los otros.

La competencia por el primer lugar o la ideología del triunfo en un contexto neoliberal se acentúa y crece. El primer lugar, es en el presente contexto el de “mayores contratos”, “mejores negocios”, “mayor sueldo”, etc. Esto también tiene una implicación económica.

Los líderes sociales luego pueden ser falsamente buscados en el estereotipo de “personas de excelencia” cuando al final del día, es el interior de la persona la que define la capacidad social y comunitaria.  “Buen estudiante”, “líder”, “triunfador” son ideas que muchas veces se miden con criterios cuestionables, ambiguos y falsos. Formas de medir que se promueven en las Instituciones pero que hacen mucho daño.  Muchos de estos criterios miden más bien el sometimiento. Evaluar en cualquier contexto, es complicado y es muy difícil que arroje estos estandartes que son altamente subjetivos.

El encuentro

Los encuentros significativos nos pueden preparar para la vida e incluso para el duelo. En ellos valoramos la vida y hablamos de la muerte, de temas temidos, de la vocación, el amor, la independencia, la soledad, los recuerdos, etc.  El encuentro con los otros te configura, el amor te construye como persona. Por eso es importante tener la referencia clara al otro y los otros. En el encuentro podemos celebrar inclusive la propia muerte, pues la vemos como parte de la plenitud de la vida.

Muere la persona pero no la relación. La relación se recuerda en los detalles, la comida, la música, los escenarios y el espacio vital.

El humor es algo que también enriquece el encuentro, porque revitaliza el ambiente.

Muchas veces se nos presenta la tentación de ahogarnos en el mundo del dinero, el reconocimiento, el trabajo desvinculado de mis intereses, el éxito y el triunfo sin dar posibilitar el encuentro; porque éste nos expone.

El trabajo docente, un trabajo que construye a la persona

En la película es posible identificarse, cuestionarse y verse con la figura del maestro. Desde la docencia ¿estoy transmitiendo sentido de vida? ¿Estoy transmitiendo datos o vida? De todos los alumnos que toca un maestro, ¿A cuántos de estos marca?

Es de gran importancia generar vínculo entre el profesor y el estudiante, pues esta relación es la que posibilita el aprendizaje significativo. A través de las lecciones ir tocando la profundidad del estudiante y posibilitar que emerja la hondura de la personalidad. Los procesos de crecimiento, especialmente los educativos, muchas veces se reducen a un acompañamiento cercano. Esto se vuelve más difícil porque los contextos generalmente son adversos. Sin embargo, es la cercanía a la vida misma y a las necesidades lo que hacen que el proceso de aprendizaje se dé de manera idónea. Muchas veces la comunicación de experiencia, en la cercanía y fuera del aula genera mayor aprendizaje que adentro.

El trabajo docente, un trabajo que construye a la persona.
El trabajo docente, un trabajo que construye a la persona.

El proceso de aprendizaje es similar al proceso terapéutico donde la persona tiene que conectarse y tiene que ir tocando lo más profundo. Preguntarse el ¿qué me pasa con esto que se me presenta? O ¿qué me pasa con esto que ignoro?

La historia de vida es punto de partida para cualquier maestro, pues marca su docencia. Es ahí donde se hace posible una historia de encuentro amoroso. Al encontrarnos con nosotros mismos y tocar lo profundo del otro es posible disfrutar de diferente manera la vida y la existencia. El cambio genera cambios. Cuando empezamos a generar cambios positivos en nuestra vida, provocamos cambios en los otros. Los maestros son personas que dejan experiencias significativas que pueden generar una impresión positiva o negativa en la vida personal. Respondemos en nuestra integridad ante la vida del otro, así como los otros responden a nuestra vida. Es una condición humana que se refleja mucho en el docente.

Es una satisfacción existencial profunda en el docente el ver los frutos de la relación temporal en el estudiante.
Es una satisfacción existencial profunda en el docente el ver los frutos de la relación temporal en el estudiante.

El papel del profesor es el planteamiento de preguntas y no de respuestas. La vocación del maestro que marca a su estudiantes es osada, pues se pone de frente a sus propias angustias y miedos.  Sin embargo, es una satisfacción existencial profunda en el docente el ver los frutos de la relación temporal en el estudiante. Si permitimos, en el trabajo docente, al estudiante buscar y explorar sus potencialidades es certeza que nos sorprendan.

Conclusiones

El trabajo personal y común en los dilemas existenciales, que abarcan desde la reflexión de la muerte al trabajo de la historia personal es primordial para ser una sociedad plena. Plenitud que muchas veces queremos encontrar en las falsas ideologías de “grandeza”.

Son en el encuentro con uno mismo y con los otros donde podemos encontrarnos. Un encuentro característico y revelador de esta profundidad y complejidad del ser humano es el trabajo docente.

Son en el encuentro con uno mismo y con los otros donde podemos encontrarnos...
Son en el encuentro con uno mismo y con los otros donde podemos encontrarnos…

El trabajo docente es, en sí mismo, un trabajo que implica autoconocimiento y auto-reconocimiento primordial para no pisotear al estudiante. Los aprendizajes significativos en el contexto docente generan un profundo impacto en la vida del estudiante. Si nos vamos a la revelación interior, es posible ver la revelación de Dios y ser revelación para otros.

3° Reflexión académica del CIEP

Por tercera vez el equipo académico del CIEP se reunió para compartir en un ambiente de aprendizaje. .

El 18 de abril generamos la siguiente reflexión a partir de la película “Les Miserables”. A continuación los hacemos participes del avance de la película y  de la reflexión en dicha reunión.

La historia de sufrimiento

En la historia vemos el reflejo de un pueblo que sufre. Que vive entre las complicaciones y el deseo de justicia. Muy similar a la historia que vivimos en la actualidad.

maxresdefaultEsta realidad forja experiencias de resentimiento social donde los actos de compasión son ignorados, puestos a un lado o tomados con sospecha. Forja experiencias donde muchos sacrifican a unos cuantos como chivos expiatorios para restaurar un equilibrio mínimo para tener la sensación de estabilidad. La realidad de injusticia forja inconciencia y desinterés en la realidad.

El aprendizaje del amor

La historia de amor es un drama individual, aunque lo colectivo sea un factor que influya y defina. Es un drama en el que cada quien tiene su tonada, su canción, su síntesis. La maravilla del amor es que las historias se entrelazan como la misma música lo hace.

Al experimentar el amor uno crece en la capacidad para darlo.
Al experimentar el amor uno crece en la capacidad para darlo.

El aprendizaje en el amor es algo que se forja poco a poco, hasta tener una relación significativa que es un parte-aguas. Puede iniciar haciendo algo por alguien cercano y tener una relevancia significativa en el vínculo con otro.  Al experimentar el amor uno crece en la capacidad para darlo.

Gracias a la experiencia del amor es posible generar experiencias de sanación interior donde es posible restaurar el tejido social y el resentimiento personal. Cuando una de las manifestaciones del amor, la compasión, toca nuestras vidas incluso es imposible olvidar.

Gracias a la experiencia del amor es posible generar experiencias de sanación interior...
Gracias a la experiencia del amor es posible generar experiencias de sanación interior…

El amor es algo que no puede encadenarse, por el contrario va más allá de las cadenas personales que nos forjamos. Gracias al amor podemos generar en nosotros un sentido de libertad. Entonces podemos conquistar nuestra propia existencia.

La ley, el desorden y la libertad

La ley no deja de ser una herramienta para el ser humano. Empero, puede por momentos ser una prisión en la obsesión por el orden. La obsesión por el control puede generar en nosotros un autoengaño en el que “somos la ley”. Pero ser buenos no significa siempre cumplir, sino tener fe en que la humanidad del otro está presente y puede cambiar.

La ley puede ser verdaderamente una experiencia de desorganización en la que la misericordia no figure...
La ley puede ser verdaderamente una experiencia de desorganización en la que la misericordia no figure…

La ley puede ser verdaderamente una experiencia de desorganización en la que la misericordia no figure. La obsesión por el orden puede cegarnos más allá de nosotros mismos. Puede hacerse el “todo” para nosotros.  La co-existencia de la compasión con la ley (como único principio) es difícil, sino imposible. Posicionarse en el lugar del saber o de la verdad genera en la persona caer en el error y la arrogancia. Es posible incluso avalado por Dios y generar una dinámica peligrosa de manipulación.  También produce una idea triunfalista donde creemos que tenemos la causa correcta y la ilusión de ser los buenos.

La ley puede ser para otro ser humano igualmente dañina como para otra persona el libertinaje, donde la estafa y el cinismo conviven. La miseria personal nos limita las posibilidades para salir adelante.

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La ley puede ser para otro ser humano igualmente dañina como para otra persona el libertinaje, donde la estafa y el cinismo conviven

Es posible a pesar de todo esto poder trascender la ley es un reto. Poderse liberar del control y la rigidez es importante pues genera en nosotros un sentido de crecimiento y oportunidad.

Al final del camino, es necesario optar. Es posible quedarnos atrapados en el resentimiento, la indiferencia social o la ley; pero igualmente podemos generar una restauración en la que vayamos encontrando libertad. Lo cierto es que no hay tal cosa como el determinismo. Es posible generar cambios personales hasta en circunstancias adversas y deterioradas. Lo importante es servirse de las estructuras, pero no dejarse encasillar por ellas. Encuadrarse en un prototipo de persona o en un tipo de figura genera una prisión lejos de toda decisión.

El camino de la libertad es preguntarse “¿Quién soy?”
El camino de la libertad es preguntarse “¿Quién soy?”

La decisión se puede realizar al tomar postura personal liberándose de toda atadura. El camino de la libertad es preguntarse “¿Quién soy?”. Es tener la fortaleza y paciencia para equivocarse y levantase, es conformarse y revelarse. No es algo que pueda ser de golpe.  Es generar una resiliencia. La libertad personal es un trabajo de toda la vida que no concluye hasta la muerte.

Los ideales revolucionarios

El peligro de los ideales es que continuamente pueden ser traicionados por la indiferencia y por la naturaleza humana.
El peligro de los ideales es que continuamente pueden ser traicionados por la indiferencia y por la naturaleza humana.

El peligro de los ideales es que continuamente pueden ser traicionados por la indiferencia y por la naturaleza humana. Las revoluciones en la humanidad han generado cambios pero dichos cambios o principios establecidos se ven tergiversados por perversiones humanas.

La condición humana es frágil y a la vez fuerte. Se muestra frágil cuando hay alardes triunfalistas, es aquí donde se muestran las degeneraciones humanas.

La vida de es de continuo movimiento. De hacerse y rehacerse; de construirse y pensar en lo demás. Cuando renuncio a este movimiento me deshago del compromiso conmigo mismo y con los demás.

La libertad, cuando te atas al otro, es una libertad entre comillas. La libertad tiene momentos de cuestionamiento y dudas. Cuando cumples un ciclo en la construcción de la libertad, cuando pasas por el mismo lugar es diferente. La libertad es un acto de valentía y sacrificio.

La experiencia del amor y la libertad no busca proyectos triunfalistas, sino que produce un compromiso con uno mismo y con la humanidad.
La experiencia del amor y la libertad no busca proyectos triunfalistas, sino que produce un compromiso con uno mismo y con la humanidad.

La experiencia del amor y la libertad no busca proyectos triunfalistas, sino que produce un compromiso con uno mismo y con la humanidad. Se vuelca y cobra sentido la existencia. Aunque no hay el reconocimiento o gloria, hay una vida que es capaz de volcarse a otros.

Los procesos sociales tienen el tema del poder y del alarde. Pero es importante no satanizar los procesos sociales naturales con el triunfalismo. Con frecuencia puede caerse al triunfalismo en la defensa de una causa, pero no es una regla. Por el contrario es necesario mantener la causa de origen y la necesidad social a flote para prevenir esta descomposición.

Es importante reconocer el aporte de quien busca el cambio y no de quien busca  el reconocimiento de manera narcisistas como ha sucedido en movimientos revolucionarios del pasado. En el pasado hubo una transformación cultural y transición, pero en la pretensión de verdad llego la degeneración del aporte.

Conclusiones

El universo colectivo y el universo personal se complementan. Algo de lo revolucionario existe en esta historia de amor, donde hay luchas y convivencia. Repensarse provoca humildad, sin perder el componente revolucionario. Revolucionar desde la humildad y el amor hace que una lucha se vuelva autentica.  La compasión es un componente fundamental para el cambio.

La compasión es un componente fundamental para el cambio.
La compasión es un componente fundamental para el cambio.

2ª Reflexión académica del CIEP

Una vez más el equipo académico del CIEP se reunió para celebrar el ser comunidad de aprendizaje en un ambiente de reflexión. Esta vez, ya que se esta haciendo una agradable costumbre, nuevamente reflexionamos una película.

El 28 de febrero generamos la siguiente reflexión a partir de la película “Los edukadores”. A continuación pongo los puntos reflexionados no sin antes incluir el trailer de la película.

La realidad actual

La realidad actual, es una situación fracturada, al igual que la película misma. Nuestra sensación de miedo ante la realidad nos hace responder erráticamente. Vemos pocas opciones de respuesta ante la clara problemática que nos ha tocado vivir.  Las propuestas que buscan hacer eco a dicho contexto se quedan cortas.

No podemos dudar que el sistema actual se muestra en decadencia. Es un sistema que ya no responde a las necesidades y problemáticas del ser humano. La explotación laboral, por ejemplo, que se transparenta en la película es una realidad que afecta a muchos en todo el globo terráqueo.

La realidad actual donde unos se quieren imponer y controlar a los otros.
La realidad actual donde unos se quieren imponer y controlar a los otros.

Los escenarios que montamos los seres humanos en la vida son una construcción ficticia. Muchas veces estas cosas que diseñamos son nuestros carceleros. Nuestros lujos y comodidades no sólo nos quitan la libertad sino que nos arrojan a un vacío existencial. Las mismas circunstancias de violencia nos hacen responder a la defensiva.

Como seres humanos nos ha hecho falta crecer en esta conciencia de lo que ciertamente hace el poder en nuestra vida e historia. Pervierte nuestras buenas intenciones y nos hace esclavos de sus deseos. Es así como podemos percatarnos nuestras propias dinámicas de manipulación como especie y reeditar nuestra historia. Sobre todo reeditarla en las situaciones más emergentes como la pobreza, el hambre, la violencia, etc.

Además de hacer conciencia también debemos crecer en la capacidad de discernir. Poder separar la justicia romántica (de Robín Hood) de la legalista. Orientarnos a un concepto de justicia aproximándonos a otras realidades y no a uno que se polariza a través del contexto. Nuestras polarizaciones son reflejo de la misma percepción personal de la realidad.  Dicha percepción limitada puede hacernos juzgar prematuramente a grupos sociales sin darnos la oportunidad de entrar en contacto.

Que importante se vuelve adueñarnos de nuestra circunstancia y no dejarnos aprisionar por esta. Podemos trascender los propios escenarios y dejarnos afectar por las situaciones que están más allá de lo inmediato. Asistir a los jóvenes en estas nuevas coyunturas.

La realidad juvenil

La realidad juvenil es una situación compleja. Los jóvenes son herederos de las generaciones anteriores que traicionaron los ideales sociales y adoptaron la seguridad o conformidad. Los jóvenes de hoy son hijos de adultos que han negado esa realidad de donde surgen.

Los jóvenes cargan una gran vitalidad y desean tanto que los acompañe la experiencia.
Los jóvenes cargan una gran vitalidad y desean tanto que los acompañe la experiencia.

El aprendizaje para los jóvenes puede ser tan complejo en estas circunstancias que sus influencias muchas veces son los ideales románticos donde el concepto mismo de “Robín Hood” se vuelve posible. La ingenuidad sin duda surge en un contexto donde hay poco acompañamiento y transmisión de experiencia.

A pesar de la inocencia que a veces caracteriza esta temprana etapa de la vida, es este sector poblacional el más interesado en generar cambios de fondo y no de forma. En ese deseo muchas veces vemos novedad, donde los conflictos son resueltos con creatividad. Inclusive expresando cariño en situaciones completamente adversas.

El peligro de no acompañar las inquietudes juveniles es que los sueños e ideales, como en generaciones anteriores, se desgastan. Que importante es dejar que los jóvenes nos oxigenen los sueños y,  a su vez,  acompañar los sueños nacientes de las generaciones venideras.

Si no acompañamos estas realidades juveniles, ellos como cualquiera de nosotros, pueden ser víctimas de la manipulación. Especialmente sin un liderazgo que los ayude a reflexionar y comprometerse.

Este acompañamiento es fundamental en las situaciones actuales. Hoy, donde su respuesta es radical y esencialmente pacifica pero con la posibilidad de ser manipulada.

La brecha generacional y la forma de relacionarnos

La brecha generacional...
La brecha generacional…

Las generaciones que vivieron la realidad del 68, de los movimientos de protesta de los 70’s son ahora generaciones que se han vuelto cómplices  o indiferentes a los movimientos políticos actuales. Esto quizás para las generaciones jóvenes es sorpresivo.

Los adultos responden mucho desde el miedo a las acciones de los jóvenes. Pero es importante, por el contrario, aproximarnos a la valentía y la ilusión juvenil, pues en ella nos renovamos. Tener cercanía a las generaciones más nuevas evita que repitamos los errores.

Acompañar a los jóvenes es una necesidad. La relación con el tiempo para las generaciones recientes es en sí misma ambivalente.  Por ello mismo se vuelve una necesidad el acompañamiento: para hacer un proceso graduado. Esta custodia es a su vez recíproca, pues las generaciones anteriores tenemos una relación un tanto estática con el tiempo. Dejándonos acompañar con los jóvenes podemos asegurar mayor movimiento, menor indiferencia y acciones concretas frente a la realidad.

Que importante es entender que en esta época, donde ambas generaciones hemos entrado en una dinámica de desconexión, podamos acompañarnos. Esta división proviene de los bienes que se nos ofrecen y los medios que nos adormecen. Por ello los mismos jóvenes necesitan ese acompañamiento que cumpla con sus expectativas en vez de frustrarlas.

El deseo e ilusión de cambio

Los seres humanos queremos cambiar nuestra realidad a una que humanice.
Los seres humanos queremos cambiar nuestra realidad a una que humanice.

Sin duda, la intención de cambio, es inquietud de jóvenes y adultos. Pero dicha expectativa se va reeditando al pasar las generaciones. Estos cambios se van dando porque vamos haciendo conciencia de las propias idealizaciones, porque se corre siempre el riesgo de estar atrapados en ilusiones.

Nuestras idealizaciones pueden afectar nuestras verdaderas aportaciones al cambio. Sólo desde el contacto con la realidad fracturada (especialmente los vínculos con el otro) podemos tener cambios más aterrizados.

El idealismo lejos de ahogarse en la represión del “no es posible” debe ser transformado por un dialogo y un acercamiento al otro que se encuentra lejano a nosotros. Por ello, las intenciones de cambio deben estar en continua purificación para evitar responder desde el egoísmo sino el deseo de bienestar para los otros. Justo en un momento en la que los jóvenes quieren cambios y no encuentran puntos de referencia, es importante separarnos de falsas ideologías en el acompañamiento, encontrando en conjunto soluciones reales.

Es importante por lo mismo generar cambios preponderantemente sistémicos asumiendo responsabilidad por nuestra vida.  Ya sea que nuestra existencia sea conformada por acciones concretas, omisiones o complicidad; debemos responder por todo en su conjunto.

Las soluciones que surjan en el futuro por esta coparticipación generacional, tendrán que ser globales, ya que los sistemas dominantes abarcan igualmente el planeta entero. Pero aunque las soluciones tendrán que impactar en grande, los procesos deberán ser graduales. La misma costumbre o familiaridad a la inmediatez nos hace querer cambios instantáneos. Pero dichos cambios terminan siendo perecederos, perdiendo lo fundamentalmente humanista y existencial.

La gradualidad, hoy en día, poco a poco ha quedado fuera del acceso y del aprendizaje de las nuevas generaciones. Es labor de quienes buscamos cambios educar en la gradualidad. Generar estos procesos con los jóvenes se vuelve esencial en la transformación de la sociedad.

Pero antes que derribemos sistemas o cambiemos la realidad; urge transformarnos a nosotros mismos como personas. Es así como la colectividad se puede regenerar y, en última instancia, transformar los imperantes sistemas y procesos.

La división, el encuentro y el contacto

En la actualidad tenemos mundos aislados unos de otros, grupos de personas que no logran ver más allá de las propias limitaciones. Sin embargo, reconocemos la necesidad global de romper con las limitaciones que nos alejan de los otros.

Dicho camino no es fácil, porque claramente la conducta viciada del ser humano es un obstáculo. Los prejuicios, por ejemplo, generan una lejanía. Mientras que la apertura, que requiere una mirada dispuesta, crea la cercanía deseada. Los excesos personales también son algo de cuidado, pues son una provocación al otro porque suelen ser invasivos.

El daño no se encuentra intencionado en muchos de los casos. Por el contrario, es el capricho de satisfacción de mis deseos lo que me lleva a dañar al otro. La autocomplacencia y satisfacción personal, sin mirar al otro, construye un mundo donde dañamos irremediablemente. Uno permite cegarse y dejarse llevar por las circunstancias. Cuando nos desconectamos del otro nos provocamos una ceguera, que es difícil curar.

Tenemos grandes deseos de vincularnos unos con otros y entre generaciones.
Tenemos grandes deseos de vincularnos unos con otros y entre generaciones.

En una primera aproximación a quien desconocemos podemos abrir oportunidad al respeto y la aceptación. Al ver auténticamente al otro lo haces reconociendo a la persona con historia, con ideales y dentro de un contexto. Sorprendiéndonos, de este modo, de que nos hacemos próximos.

Al acércanos al otro abrimos la oportunidad de reeditar nuestro juicio y tener una visión más pura de ese otro y de nosotros mismos. Desde este acercamiento nos toca dejarnos afectar. Negar que la realidad del otro nos mueve o existe nos hace regresar a nuestro universo enajenado.

Avecinarnos al otro compartiendo nuestros ideales, con apertura y deseo de trascender, nos lleva al discernimiento y cambio. El contacto, por ello tiene una gran relevancia, porque cuando nos acercamos siempre hay mutación.

Para ello tenemos que apropiarnos de algunas virtudes que ayudan a no nublar nuestros encuentros como la sencillez, la disposición y la congruencia con lo que somos. Debemos buscar la virtud a pesar de las visiones estereotípicas donde la limitación es impedimento. Por el contrario ser congruente y reconocer nuestras limitaciones nos ayuda relativizar nuestros deseos.

La ceguera a la propia vida nos impide ver por los otros y centrarnos en nuestro bienestar. Nuestro bien particular nos genera un aislamiento frente a los otros. Nos mete en una dinámica Maquiavélica frente a los que están fuera de nuestro círculo, pues usamos al otro como medio para satisfacer nuestras necesidades.

Por esto, la estrategia de las estructuras imperantes es el dormir a la sociedad. Una sociedad dormida, no se acerca y por lo mismo no se abre a la plenitud. Por ello generar contacto entre grupos sociales alejados concibe siempre aprendizajes significativos en ambos polos.

Reconocemos por ello que cada uno es responsable de las circunstancias y del lugar que ocupa. No podemos culpar al sistema o al contexto. Es necesario apoderarnos de nuestra propia vida. La polarización, que claramente debe ser cuestionada por la lejanía que provoca, es formada en complicidad nuestra.

Concluimos entonces que debemos darnos a la tarea de buscar puntos de encuentro intergeneracionales, donde podamos aprender a aterrizar propuestas concretas desde procesos graduales.

Reflexiones académicas del CIEP

El equipo académico del CIEP se ha decidido reunir periódicamente a formar comunidad de aprendizaje y generar reflexiones en torno a algún tema abierto. Este puede partir de una película o bien puede ser en torno a un un problema de actualidad.

El 17 de enero del presente año generamos la siguiente reflexión a partir de la película “De Dioses y de hombres”. A continuación pongo los puntos reflexionados no sin antes incluir el trailer de la película.

 


Discernimiento

Uno de los temas sin duda reflexionados fue el discernimiento. Consideramos que en el discernir está el poder dar frutos, donde nuestras decisiones se vuelven acciones de amor. El discernir es el continuo contestarnos “¿Yo que haría?”.  Sobre todo, “¿qué necesitamos para que nuestro discernir se vuelva seguimiento o quehacer cristiano?”.

El discernimiento es un proceso fundamental en el ser cristiano.
El discernimiento es un proceso fundamental en el ser cristiano.

Vemos que el discernimiento muchas veces nos llega cuando los conflictos se avecinan y se ven próximos. Es ahí donde nos dejamos tocar por la incertidumbre y entonces responder, comprometernos e inclusive ser luz para los otros. Nos hacemos responsables de nuestros actos y sabemos esperar pacientemente a los otros. Los discernimientos son factibles desde la escucha del otro y el respeto por sus concernientes espacios y tiempos.

Una fuerza del discernimiento es el espacio donde se hace. Sólo enraizados podemos decidir para y desde el contexto.

Aceptación y tolerancia 

Nuestra deliberación nos llevó sin duda al tema de la tolerancia y la aceptación de quienes nos son diferentes. Sólo así podemos acercarnos e incidir. La huella que dejamos en el otro nos hace trascender. Más aún donde la división es más fuerte y el conflicto una herida constante.

Aceptar al otro en su diferencia es abrirse a la trascendencia
Aceptar al otro en su diferencia es abrirse a la trascendencia

En el camino de la aceptación nos podemos abrir a diferentes culturas y religiones porque entendemos que sumamos y no restamos. Las diferencias en la lejanía se vuelven excusa para no discernir y para permanecer en conflicto. Para hacer de nuestra religión o cultura un arma.

En la mirada del otro podemos vernos de manera autentica.

Comunidad cristiana 

La comunidad fue sin duda una consideración en nuestra reflexión pues entendemos que,  en la consideración y escucha, ésta se vuelve fuerte. Nuestra Iglesia sin duda necesita crecer para ser una comunidad que dé testimonio.

La comunidad cristiana vive a través de la escucha.
La comunidad cristiana vive a través de la escucha.

La comunidad es cuerpo que nos permite movilizarnos. La vida compartida tiene la fuerza para hacernos trascender no como individuos sino como parte de un todo. Escuchar a la comunidad nos da la cercanía necesaria para seguir construyendo. Nos volvemos un apoyo que se intenciona.

Congruencia cristiana 

Uno de los elementos claramente desarrollados fue el elemento de la congruencia, en especial la congruencia cristiana. En primer instancia sabiendo diferenciar la necedad de la entrega. En la vida cristiana nos distinguimos por la experiencia profunda del amor. Solamente un amor vivido desde la sensatez puede ser entendido como vencedor de la muerte.

La congruencia nos hace vivirnos en libertad frente al otro y nos hace identificarnos.
La congruencia nos hace vivirnos en libertad frente al otro y nos hace identificarnos.

La entrega cristiana es parte decisión y es parte misterio. Es actuar y esperar la acción de Dios.  Es así como podemos convertirnos en un referente en dónde hay más necesidad de uno.

Contemplación y silencio 

Por ultimo dialogamos la importancia del silencio como un elemento central para escucharse y escuchar. Incluso considerarlo como punto de partida para el discernimiento. De la misma manera contemplando la vida cotidiana y la naturaleza nos dejamos enseñar. Es solamente ahí donde podemos decidir y ser para los demás.

La contemplación y el silencio no sólo son gustos de equilibrio, sino encuentro con respuestas de vida.
La contemplación y el silencio no sólo son gustos de equilibrio, sino encuentro con respuestas de vida.

Es en el silencio y en la contemplación donde nos hacemos capaces de acompañar al otro.

Anexo una cita para terminar que nos compartió Lídea Distenfeld en esta reunión:

 

 

 

 

 

Ni todos los árabes son terroristas, ni todos los periodistas paladines de la libertad de expresión.
Ni todos los argentinos son insoportables, ni todos los judíos usureros, ni todos los mexicanos huevones, ni todos los rusos borrachos, ni todos los curas abusadores de niños. Incluso creo que ni siquiera todos los policías son transas. Ni todos los negros son pandilleros, ni todos los blancos son decentes. Son sólo viles reduccionismos que fueron inventados para que nos den miedo "los otros", los que no son iguales a nosotros.
¿En qué momento se comenzaron a utilizar etiquetas maniqueas y tramposas?
No satanizo, ni le temo a los unos ni a los otros. Estoy en contra del terrorismo fanático pero también del terrorismo de estadoYo soy Charlie, pero también soy Ahmed. Soy Nestora y Mireles, Soy 43 y soy Solalinde, soy migrante guatemalteco, salvadoreño, hondureño. Soy chilango y soy seri.
Soy todos para poder ser yo. Y en el reflejo de la mirada del otro, tan sólo encuentro mi propia mirada. 
Una mirada triste frente a una civilización que se derrumba

Benito Taibo