¿Podemos vivir sin secretos?

Es valido cuestionar la existencia de los secretos. Ciertamente cuando la relación es una entre iguales. En una relación equitativa el sostener secretos puede resultar un tanto problemático, porque pisoteamos así el terreno de la confianza y la veracidad en la relación.

Un ambiente de transparencia no tiene que ser un ambiente sin secretos…

No así en relacione entre distintos. Por distintos no necesariamente hablamos de superior-inferior… nos referimos principalmente a un contexto y circunstancias distintas… sobretodo a una relación en la que no hay un compromiso entre las personas.

Por ejemplo, el matrimonio es un buen ejemplo de una relación entre iguales… pero también un compromiso entre ellos. Entre político y ciudadano aunque pudiésemos alegar una relación entre superior e inferior… o más justa entre servidor público y ciudadano; en realidad estamos en una relación entre iguales porque hay una relación de compromiso sellada en el voto.

El matrimonio es un lugar donde se puede esperar una completa ausencia de secretos.

La relación entre un superior de comunidad y un miembro de la misma, o la de un jefe y un empleado es simplemente distinta. Esto es porque la relación se distancia en las capacidades de decisión en la injerencia sobre la ruta que la comunidad o empresa llevan. Por lo mismo la comunicación no debe ser en este sentido de libre flujo pues hay circunstancias, ya sea por cuidado o por practicidad que deberán reservarse hasta un momento oportuno.

En una comunidad religiosa se entiende la presencia de secretos por el cuidado interno…

De la misma manera todo depende de los fueros en los que uno vive. Porque la familia nos confía información que nuestra comunidad no tiene porque saber. Así como el terapeuta le debe secrecía a quien acompaña, de la misma manera hay información que por su contexto de origen no tendría porque ser divulgada.

¿Es ideal la vida sin secretos? La pregunta es mal planteada de esta manera. El cuestionamiento tendría que

La intimidad por ejemplo no es del fuero de los demás… no es una realidad que deba ser revelada por los demás.

ser: ¿Tenemos todos la capacidad para recibir la intimidad del otro? La respuesta realista a esto sería: No. El ideal sería que todos recibieramos la intimidad del otro como un tesoro y con una autentica compasión. Pero la humanidad le falta mucho para evolucionar a tal estado.

Las sorpresas… incentivando el crecimiento

Las sorpresas nos traen tanto algo deseado como algo repudiado… Rompen el control…

Las sorpresas generalmente son vistas desde un punto de vista muy romántico (un regalo, una fiesta, un detalle, etc.) o desde una tragedia (los accidentes, lo inesperado e insólito).  Pero lo que tiene en común en todas las circunstancias es que esta fuera de nuestro control.

Las sorpresas nos llegan y despiertan la capacidad para adaptarnos…

Es un hecho que la sorpresa rompe nuestra ilusión de control sobre la vida. Pero las sorpresas nos llegan como truenos o como pequeños cambios de electricidad… sin pedirlos, sin llamarlos y muchas veces sin quererlos.

La capacidad adaptativa se ve manifestada gracias a la  capacidad para el cambio. Las sorpresas reflejan esta capacidad y si la acogemos podemos crecer en esta misma capacidad… como quien entrena para un deporte. Si nos acostumbramos a hacer las cosas de una sola manera y no entrenamos para ensayar diferentes posibilidades, es posible que garanticemos nuestra perdida.

Las sorpresas ponen a prueba nuestra capacidad para frustrarnos…

Junto con la habilidad para adaptarnos viene también la capacidad para la frustración. Al tener que lidiar con lo que no esperamos también tenemos que dejar atrás las expectativas sobre “lo que nos hubiera gustado”, o “lo que deseamos”.

Por ultimo, la sorpresa manifiesta la propia identidad. Cuando nos sorprenden reflejamos nuestra naturaleza… somos auténticos. Esto es porque la sorpresa no nos deja jugar los roles preestablecidos o ser lo que los otros esperan… Piden una inmediatez que no puede perder tiempo en montar nuestro “teatro cotidiano” y piden una energía que no puede ser desperdiciada por el rol o papel que normalmente desempeñamos.

Frente a la sorpresa mostramos quien esta detrás de la mascara…

Es entonces la sorpresa un incentivo para crecer en la propia capacidad adaptativa, de frustración y para ser auténtico. Sea pues este el incentivo para recibir las sorpresas con manos abiertas.

La dicha de despedirse…

¿Será dicha el despedirnos? Probablemente sea dependiendo de nuestra visión personal en torno al partir… ¿Hay sufrimiento? Siempre que hay perdida hay dolor. Pero es posible sentir “dicha” cuando al mismo tiempo perdemos.

Los emojis son sintesis de la experiencia emocional del hombre… Pero muchas veces, como en la despedida, no logran emocionalmente a simbolizar experiencias complejas

Actualmente se fortaleza esta tendencia de polarizar las emociones y cristalizarlas en algo muy simple como un emoji. Lo cierto es que aunque un emoji nos simplifique el acceso a lo que expresamos, por momentos lo que experimentamos en la vida es mucho más complejo de lo que podemos simbolizar… y más en un sólo icono.

Es posible sufrir y gozar como parte de una misma experiencia emocional. Claramente lo es… Es posible que al morir alguien con agonía, gocemos ante el cese de sufrimiento mientras que nos duela la ausencia de la persona. Podríamos objetar que, al analogar la despedida con la muerte, podríamos preguntarnos ¿Qué hay de la muerte intempestiva, no deseable y sorpresiva? Pues la despedida en esto no se parece a la muerte… porque en la despedida esta la voluntad. De otra manera lo único que podemos experimentar es abandono o huida… Empero, ¿no deberíamos despedirnos de nuestros difuntos? Sería lo ideal…

La experiencia compleja de la despedida involucra la voluntad.

Nuestra actitud frente a la muerte muchas veces es pasiva y representa una amenaza lo suficientemente clara como para huir de ella. Esto es justificable, pues la amenaza es real… sin embargo la reacción de huida es poco efectiva porque la muerte no deja de amenazar por más que huyamos de ella. Una reacción activa frente a la muerte podría ser despedirse… es decir tomar todo lo que la experiencia nos ha regalado y dejar atrás lo que no nos haga crecer.

La huida o el abandono se presentan muchas veces como antagónicos de la despedida.

En la huida o el abandono, muchas veces actuamos lo que no nos enriquecía y sofocamos lo que nos regalaron. Despedirse es gozar, porque podemos retomar la belleza de los momentos y actualizarlos en nuestra vida. Ciertamente en algunos casos no deja de doler… pero es posible disfrutar lo que nos fue otorgado.

Una posible pregunta es: ¿Y qué si no

La despedida de una situación difícil puede ser una realidad liberadora, pero no por ello es importante sanarla…

hemos disfrutado la experiencia? (Un noviazgo fallido, una relación tortuosa, una tarea difícil o un trabajo sin crecimiento) La despedida parecería más gozosa, pero si no aprendemos a perdonar y sobre todo a tomar lo bueno es poco probable que podamos despedirnos. Los resentimientos al no ser trabajados, se vuelven un fantasma para el futuro. Si no podemos separar y tener en claro lo bueno de lo malo en una relación, es probable que esa relación se repita en otro momento. Y en el “no dejar ir” no hay una despedida real.

Por ello, es que las despedidas se gozan…

Ahora en el CIEP nos despedimos de las experiencias de los Cursos de Verano, pero nos quedan las próximas experiencias formativas en el semestre. Dejo algunas sugerencias a nuestros lectores. A quienes se despiden de nosotros este Verano, los exhortamos a tomar las riquezas de sus cursos y seguir gozando de ellas en el futuro. ¡Hasta pronto!

¡Inscríbete a cualquiera de nuestras experiencias formativas!

Renovando la Formación

La formación actualmente atraviesa una crisis en su manera de interpretarse y vivirse. El acompañamiento mismo de una comunidad es mayor reto de lo que fue hace algunos años.

Las respuestas de ayer, no sólo no responden a la actualidad, sino que chocan con los sistemas, estructuras, comportamientos sociales e incluso con las personas que nacen dentro de un contexto millennial.

El contexto actual sin duda nos representa un reto para el trato con las nuevas generaciones.

Por otro lado, se siguen dando respuestas de antaño, pero un poco más dogmatizadas. Bajo el argumento de la “fortaleza que da el cuestionamiento”. Aunque nos suena interesante la idea, no deja de ser falaz… el cuestionamiento fortalece en tanto que mueve y retroalimenta.

Las ideas del pasado corresponden ahí. Es posible renovarlas, pero siempre desde una perspectiva arraigada en la realidad y nunca en la nostalgia de “lo que fue”. Muchas veces vemos como la Iglesia se enreda en estos razonamientos, pero no logran hacer sentido a los demás.

Es importante el discernimiento para distinguir lo valido, lo rico y lo permanente en un pensamiento. La voz del Espíritu se escucha en los arraigados en la realidad. Porque son los que están en contacto con la realidad, los que pueden responder de manera adecuada al sufrimiento que realmente acontece.

La renovación sera una guía para observar el legado de lo inspirado en el pasado.

La formación tiene entonces que ser una respuesta al presente y a la realidad, aunque se deje inspirar por el paso de los santos y el la inspiración carismática de quienes han dejado un legado.

Toca entonces formarse y capacitarse para esta formación. Por ello te recomendamos la asistencia a nuestro último curso de verano “Formación en Habilidades para el Acompañamiento de Comunidades” y puedas adquirir herramientas básicas de la formación.

El integrar el pasado con lo que vendrá sin duda es un reto formativo… pero la preparación es nuestra mejor esperanza.

El acompañamiento cristiano… una emergencia

Nos encontramos ante un cambio de era, donde la fe cristiana se ve cuestionada por varias ideologías, eventos y culturas. La cultura millennial parece tener poco interés por el compromiso y menos por uno que represente tanto esfuerzo, como el cristiano.

La fe muchas veces se ve desconectada de la realidad… Esto se ve mucho en los jóvenes.

Por otro lado, los ritos y los símbolos se explican poco y tienen cada vez menos significado. Es parte de la monotonía en la fe. La repetición es lo que se percibe y se problematiza la fe cuando tenemos que explicar el sentido.

Para muchos cristianos algunos símbolos y tradiciones han perdido su sentido.

El problema se agudiza cuando las posturas se polarizan, se cristaliza el pensamiento y no podemos salir de una idea preestablecida. Puesto que no podemos negociar con la época y todo lo que es nuevo lo rechazamos. Lo mismo si estoy en una postura escéptica, puesto que a veces nos cristalizamos en la idea “más nueva” sin valorar la novedad de nuestras tradiciones y los valores con mayor antigüedad.

La fe se cuestiona con la ciencia, en vez de hacer un dialogo desde el discernimiento

El acompañamiento cristiano sin duda se vuelve una respuesta, pues parte del presupuesto del dialogo y del discernimiento. Realmente dialogamos nuestra fe con la realidad y discernimos porque un cristiano sabe que los parámetros morales preestablecidos son guía, pero el que conduce en última instancia es el Espíritu Santo.

Por ello los invitamos a tomar nuestro curso que comienza en un par de días de “Entrevista en Dirección Espiritual (Acompañamiento Cristiano)”