Sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano.
La persona humana es,en su misma escencia, aquel lugar de la naturaleza donde converge la variedad de los significados en una única vocación de sentido. La Persona busca siempre la verdad de su ser, puesto que es esta verdad la que ilumina la realidad de tal modo que pueda desenvolverse en ella con libertad y alegría, con gozo y esperanza.
Documento de Aparecida 42 |